Viajes y aventura: los “bolos”

La profesión teatral tiene mucho que ver con el mundo de los viajes, los aviones y las carreteras. Sobre todo los titiriteros, obligados a llevar consigo los utensilios, artefactos y personajes de madera, hierro o cartón que son los títeres, deben recurrir a menudo a la camioneta, el camión o el contenedor para transportar sus espectáculos.

La movilidad que da el teatro visual y de títeres (comprensible para públicos que no hablan la misma lengua) ha hecho que sus practicantes sean unos viajeros empedernidos y incorregibles.

La profusión de festivales que existe hoy en día en todo el mundo (no hay país, por pequeño y pobre que sea, que no tenga su festival de títeres) ha motivado que la profesión de titiritero sea aún más una constante aventura de movilidad y trashumancia. Además, esta continuo viajar ha propiciado la acumulación de un patrimonio procedente de otras culturas que convierte las casas de muchos titiriteros en pequeños museos.